Cuando se acercan las Navidades, sabemos que nos esperan unos días de comidas familiares en los que el exceso está casi asegurado. Nuestros hábitos alimentarios se ven modificados de un día para otro y eso puede conllevar a una sensación de malestar general. Además del estrés que siempre lleva consigo esta época, nos encontramos en una situación atípica debido a la pandemia. No podemos reunirnos todos los que nos gustaría ni celebrar las fiestas como siempre. 

Toma las medidas cautelares necesarias

Ya todos sabemos que aún en Navidades solo nos podemos juntar diez personas y que, este año, la Nochevieja acaba más pronto. Concretamente a la una. Pero os recordamos algunos aspectos que quizás no habéis considerado. 

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En Navidades sigue manteniendo las medidas cautelares.

A pesar de cumplir con el aforo permitido, si podemos celebrar las festividades con personas con las que ya convivimos en nuestro día a día mejor. No debemos olvidar que juntar varios núcleos de convivencia puede ser peligroso. Por otra parte, es importante que tengamos una buena ventilación y nos lavemos con frecuencia las manos. Este año no vale solo después de pelar las gambas. Y el cariño esta vez, limitado. Por muchas ganas de querer abrazar a nuestros familiares, los estaríamos poniendo en peligro, en especial, a las personas mayores que tenemos a nuestro alrededor. 

Las pequeñas costumbres marcan la diferencia. Utiliza servilletas de papel, en vez de tela, y ten varios geles hidroalcohólicos por la casa. Además, ve con cuidado con cubiertos y copas, evita compartirlos y distribuye las recetas de picar en cada plato. 

Practica una dieta más consciente

 

Este año tan atípico las Navidades pueden servirnos también para controlar los excesos que se producen durante las comidas en familia. En vez de practicar una alimentación emocional, guiada también por nuestro hábito en esta época, podemos ser más conscientes de lo que comemos, qué alimentos nos sientan mejor o peor y que necesita realmente nuestro cuerpo para sentirse bien. Mayor cuidado con intolerancias y atracones que pueden llevar a problemas gástricos

El sistema visceral es el encargado de llevar a cabo la homeostasis para conservar el bienestar interno. Cuando este falla y no logra realizar el proceso bien, nos podemos encontrar con dolores viscerales que afectan a los órganos y nos producen malestar. La osteopatía visceral trata desde dolores cervicales, mareos, migrañas y lumbalgias, entre otros, hasta este tipo de problemas como la retención de líquidos, la gastritis o el estreñimiento.

Es importante intentar evitar en la medida de lo posible productos ultraprocesados con grandes cantidades de azúcares como los dulces, y si eres el cocinillas de la casa, puedes hacerlos tú mismo y disfrutar del arte de la cocina, o intentarlo. Aplica un sistema en el que podáis disfrutar de diferentes platos en pequeñas o medianas cantidades, sin tener que llenarse hasta el punto de encontrarse mal.

Entrena los días previos

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Practica ejercicio los días antes de las comidas familiares.

Lo sabemos. No tenemos tiempo suficiente estas Navidades para comprar regalos, preparar comidas, poner en práctica todas las medidas cautelares y encima hacer deporte. Sin embargo, es muy importante llevar a cabo ejercicio físico. No hace falta que sea una rutina completa en el gimnasio. Desde casa también podemos cuidarnos físicamente. Ya sea dar un paseo o realizar una corta rutina de pilates o yoga. Esto nos ayudará a mantener la energía durante las fiestas, sentirnos mejor a pesar de los excesos y conseguir una mente más despejada.

Es muy importante no olvidar nuestra salud mental. Los días de vacaciones también son para relajarse. Hemos acumulado mucho estrés durante este año de confinamientos y restricciones. No te satures ni te exijas demasiado estas Navidades. Esto es una situación excepcional y no debemos sentirnos mal si no pasamos las fiestas como nos gustaría. De nuevo, podemos recurrir al ejercicio físico o a la meditación para relajar nuestra mente.