El hombro es una de las partes de nuestro cuerpo más propensa a sufrir lesiones. La mayoría de la población ha experimentado alguna vez dolencias en los hombros que, si no se supervisan y tratan, pueden derivar en lesiones más graves y amenazar nuestro bienestar. La tendinitis o la bursitis son solo algunos ejemplos de dolencias en esta zona. Hoy, en este post, desarrollamos el hombro congelado, una afección que se manifiesta con un dolor agudo en la articulación y que ataca el tejido conectivo que la envuelve.

Causas y síntomas del hombro congelado

Aunque se desconoce la causa que provoca el hombro congelado, sí sabemos que existen ciertos factores de riesgo que contribuyen a la aparición de dicha afección. Con el paso de los años, la articulación se desgasta, a pesar de que las edades más propensas a esta dolencia son desde los 40 a los 65 años. Otra de las condiciones que aumenta el porcentaje a padecerlo es una vida sedentaria, así como previas fracturas de brazo y lesiones cervicales, intervenciones quirúrgicas recientes, enfermedades cardiovasculares y cambios hormonales derivados de la menopausia, entre otras.

¿Qué provoca el hombro congelado o capsulitis adhesiva?  La afección afecta a la cápsula articular que compone nuestro hombro, formada por el tejido conjuntivo, y la endurece disminuyendo el líquido sinovial que se encuentra dentro de la articulación y que asegura su correcto funcionamiento sin molestias.

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No obstante, el dolor no es el único síntoma del hombro congelado. Como casi todas las afecciones, la capsulitis adhesiva se desarrolla en fases y si el paciente se somete a tratamiento, terminaremos con la mejora y solución de la afección.

En primer lugar, como hemos dicho anteriormente, el primer signo es un dolor agudo que nos dificulta la movilidad y que puede durar hasta más de dos meses. A continuación, el dolor disminuirá, pero eso no quiere decir que nos hemos recuperado. A la molestia le sustituye una rigidez constante del hombro que nos imposibilita llevar a cabo las tareas del día a día. En una última etapa, si el paciente se somete a una terapia efectiva, el hombro recupera poco a poco la movilidad y se reduce tanto la rigidez como el dolor.

Hombro congelado y osteopatía

La osteopatía entiende el organismo como un todo. Un equilibrio de todos los engranajes que forman nuestro sistema acabará con la dolencia que padecemos, pero también prevendrá futuras afecciones. En el caso del hombro congelado, tras un estudio del caso y siempre de forma individualizada, encontraremos el origen que nos está provocando esta condición. Específicamente, es importante trabajar sobre la movilidad de las escápulas para mantener un buen estado de los músculos que posibilitan la rotación del hombro. Por otro lado, en estos perfiles, el osteópata suele manipular la zona cervical ya que está conectada directamente con la relajación del músculo y con la irrigación nerviosa que llega a la articulación. Si el profesional lo considera necesario para la recuperación del paciente se trabajará también a través de una terapia articular y de fascias para mejorar el funcionamiento del tejido blanco en este área.

Si te duele el hombro no lo dejes correr y haznos tu consulta para evitar posibles afecciones más graves. Puedes contactar con nosotros a través de nuestra hoja de contacto, así como desde Facebook o Whatsapp. También puedes llamarnos al 96 214 35 91 – 625 03 16 10