En verano nuestra salud se resiente a causa del calor y el cambio de hábitos. En especial lo sufrimos en aspectos como la digestión ya que alteramos nuestros horarios y modificamos nuestras dietas habituales. Estos son los alimentos más importantes para fortalecer tu salud en esta época del año y conseguir una digestión estable. Sigue leyendo.

Fruta y verdura de temporada

El principal problema nutricional en verano es la deshidratación, ya que debido a las altas temperaturas nuestro cuerpo no consigue recuperar los líquidos de la misma forma que lo hace en invierno.

Es por ello que los expertos siempre recomiendan beber al menos 2 litros de agua al día, pero esta no es la única forma de mantenernos hidratados en verano, y es que la fruta está compuesta en su mayoría por agua.

Consumiendo varias piezas de temporada, nos aseguramos de obtener la cantidad de vitaminas, minerales, fibras y antioxidantes necesarios para mantener nuestra hidratación y aportarnos energía que necesitamos en nuestro día a día.

¿Sueles perder el apetito en épocas de mayor calor? En verano disminuyen nuestras ganas de comer, y solemos recurrir a comidas rápidas, ligeras, que nos refresquen. Las verduras son el alimento idóneo para ello, ya que nos facilitan la elaboración y nos ayudan a tener una digestión menos pesada.

Consumir verduras de temporada refuerza nuestras defensas y combate ese cansancio típico asociado al calor, ya que contienen muchos minerales como el zinc, el hierro o el potasio.

Además, muchos de ellos nos aportan un extra de protección contra los rayos solares por su contenido en betacarotenos, como por ejemplo las espinacas, las judías verdes, la zanahoria, la calabaza o el maíz. Estos suelen tener una mayor cantidad de vitamina A, muy beneficiosa para nuestra piel.

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No te olvides de los frutos secos este verano

Nada mejor para aumentar nuestra energía que los frutos secos. Este alimento es fantástico para combatir la sensación de cansancio y fatiga de forma rápida, ya que sus efectos son casi inmediatos en nuestro organismo.

Su gran fuente de fibra, minerales y proteína se traducen en un plus energético necesario durante esta época del año, especialmente si solemos relazamos actividades físicas con altas temperaturas. Su alto contenido en vitamina B2 metaboliza los carbohidratos y fomenta la producción de glóbulos rojos para aportarnos una mayor fuerza. Así que, comerse un grapado de almendras tras la practica deportiva se convierte en uno de los mejores consejos nutricionales para el verano.

Un alimento clave: el tomate

Esta hortaliza lo tiene todo para ser el alimento del verano debido a su alto porcentaje en antioxidantes naturales, nuestros mayores amigos a la hora de proteger nuestra piel del sol.

Previene el envejecimiento prematuro, favorece la digestión, reduce la retención de líquidos y está altamente recomendado para la hipertensión a causa de su efecto vasodilatador. ¿Qué más le podemos pedir?

Una buena opción para ingerirlo sería mediante ensaladas, pero también en forma de sopa fría, es decir, gazpacho, lo cual nos calmará la sed de algo fresquito y nos aportará saciedad al mismo tiempo.

Pescado y mariscos

Finalizamos con el pescado, conocido como la principal fuente de Omega3, unos ácidos grasos imprescindibles para proteger nuestra salud cardiovascular y la prevención de patologías inflamatorias.

¿Por qué lo incluimos en esta lista? El buen tiempo suele atraernos hacia el mar, la playa, por lo que también incrementa la actividad de pesca y el consumo de este alimento.

Un consumo adecuado de este alimento sería de al menos tres o cuatro veces por semana, alternando entre pescado azul y blanco, para obtener la correcta aportación de proteína, vitaminas, grasas y minerales que estos nos aportan.